El esfuerzo por ser la adulta, que la sociedad establece que debo ser, me está matando lentamente.
Muchas responsabilidades dentro de este pequeño cuerpo.
Me siento cansada, agotada, y tan sólo acabo de empezar mi rutina. Pero dicen que así va a ser el resto de mi vida: llena de deberes, estrés y prisas. Me resigno a esperar de mi un estado zombie a partir de la próxima semanas ¡¡Más café!!