Se acerca la gran fecha y es ahora, a tan solo 2 días de que llegue, cuando mi mente me juega malas pasadas. Entre la
desesperación y la agonía se encuentran mi mente, y supone un gran esfuerzo ser fuerte para no escuchar mis pensamientos suicidas.
¡No quiero decaer, no a estas alturas! Pero muchos momentos pasados, insignificantes y no tan insignificantes, se mezclan en mi mente y vienen como flashes a mi mente... gritandome que coja la aguja y susurrando como consuelo que por unos rajuñazos no pasa nada. Quiero, pero no debo ni pensarlo ¿qué tendrá más peso... el querer o el deber?
